Transfiguración de la Expresión Espacial: El Arte de Peter Kogler

Rebeca Sandoval

El arte contemporáneo es un terreno que no se deja amarrar ni cercar por definiciones estáticas, un amplio espacio para la diversidad, la exploración y la innovación. El austriaco Peter Kogler es uno de los ejemplos más representativos de la naturaleza multifacética del arte contemporáneo. Su obra integra un conjunto de disciplinas que retan los límites propios de la creación artística, del avance en el conocimiento científico y filosófico, y de la expresión humana. Sirviéndose de la arquitectura, la escultura, la pintura, la animación digital, el performance, el video, la música, la luz y las nuevas tecnologías, Kogler crea o modifica estructuras que reinventan la experiencia del espacio.

El camino de Peter Kogler en el mundo del arte comenzó a finales de los años setenta y ya desde los ochenta se consolida como parte de la vanguardia del computer generated art. Su trayectoria es robusta y consistente: tres importantes premios (el Otto Mauer Preis en 1988, el Preis der Stadt Wien für Bildende Kunst en 1996 y el Tiroler Landespreis für Kunst de 2013) y más de noventa exposiciones individuales a lo largo de su carrera lo constatan. Kogler inicia su trabajo como oposición a la corriente del Junge Wilde y el neoexpresionismo pictórico de la década de los ochenta volcándose, más bien, hacia la crítica de la sociedad moderna y hacia la exploración de teorías estructuralistas y lingüísticas, principalmente de Jacques Derrida. 

Los medios digitales han resultado para Kogler la vía óptima de explorar la manera en que los patrones, las estructuras, los canales de distribución, las redes, las líneas y los cruces, representan fenómenos sociales actuales, desde interacciones entre personas hasta la distribución de información. Estos temas se han vuelto recurrentes en la obra de Kogler: hormigas, tubos y el cerebro. Dichos motivos son explorados una y otra vez con distintos medios a lo largo de la carrera del artista. Kogler ha intervenido espacios públicos y privados, abiertos y cerrados, recurriendo a la animación, la escultura, la arquitectura, el performance, la música, la luz, o bien una combinación de todos estos elementos.

Kogler, como quizá pocos artistas, es un autor observador, cuidadoso e integral, que busca siempre complementar con aportes de áreas del quehacer humano ampliamente variados. Su curiosidad e interés por la investigación y el conocimiento lo han llevado, por ejemplo, a participar en eventos como la Annual Meeting of the European Neuroscience Association, en 1993. Pero no sólo la ciencia alimenta el genio creador de Kogler: la música electrónica, como el caso de proyectos en medios digitales más recientes, o bien otros movimientos pictóricos, como el Pop Art y el minimalismo –a los cuales se acercó más durante su estancia en Los Ángeles durante los años noventa- han influido el trabajo del artista austriaco.

En su más reciente muestra, presentada en el MSU, Museo de arte contemporáneo en Zagreb, Croacia e inaugurada a finales de 2014, el artista juega con los conceptos de mural, de las dimensiones del espacio y de la estructura arquitectónica utilizando animaciones digitales y acompañándose de la música de Franz Pomassl para generar atmósferas únicas. Esta exposición ofrece a los espectadores una experiencia CAVE (Cave Automatic Virtual Environment), haciendo alusión a la alegoría de la cueva de Platón, y en la cual Kogler crea elementos visuales intangibles, forja relieves y profundidad que, aunados a la música y la atmósfera sonora, transfiguran la experiencia del espacio como lo conocemos.